Fabián Negro Jarrín, es uno de los tantos cantautores de nuestro querido Ecuador, estuvo presente en el Teatro Universitario Chushig, quien con su espectacular carisma nos deleito con su música junto a Omar Camino quien tambien nos mostro sus dotes artisticos. Fabián Negro Jarrín, es un trovador empedernido, soñador urbano y a veces suscitador de sueños. Ha atrapado algunos de ellos en sus poemarios y sus discos, en recitales y encuentros tramados pacientemente desde hace años en complicidad con otros duendes.
Más de 25 años hace que la canción del autor hizo su aparición en nuestro país. En aquellos años los dedos de una mano sobraban para contar los cantautores que se interesaron en ese rigor artístico.
Ha sido una suerte de crecimiento compartido entre al público y los artistas. Crecimiento que ha pulido el concepto de la canción para darle categoría social y sobre todo estética. Pero lo fundamental, con el pasar del tiempo es que hoy en el país contamos con varias generaciones que enriquece y dan sentido al concepto de la canción de autor que es un lenguaje que se aparta de los lugares comunes a los que recurre el comunismo para domesticar el gusto.
Es la Palabra la materia prima del cantautor, con ella se materializa el placer lúdico de comunicar y ser cronista del tiempo que al artista le toca vivir. Transgredir las costumbres que se resisten al sentir humano de solidaridad, equidad y tolerancia es el propósito de la belleza y este arte quiere aproximarse a ella. Es una canción que evoluciona con las culturas en nuestro maltratado planeta y por este motivo es inteligente como lo es el ciudadano común de cualquier ciudad. Irreverente y amorosa también, pero con ese amo9r amplio y universal a la pareja, si, pero también a la tierra, a los ideales, a los hijos y a los amigos, a la dignidad de cada especie viva. A la verdad, y la coherencia.
Ironiza también esta canción. A veces, de forma mordaza señala las prácticas políticas y religiosas y otras costumbres humanos, que retorcida a la conveniencia de los poderes, reflejan la estupidez de la especie; nos hace reír de ellas creando así un antídoto para, ojalá en el futuro no caer en los mismo errores del pasado y del presente.
Parece pues, ir quedando claro que si es así, no todos los cantautores hacen canción de autor.
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